IQ de la ira (adolescencia hasta la edad adulta) — ChildTherapyToys

IQ de la ira (adolescencia hasta la edad adulta)

Número de producto : W-639
748,39 MXN

  • Educa a los jugadores sobre los peligros del pensamiento irracional asociado con la ira.
  • Practique las obras para evitarlas mediante el uso de una serie de principios para lidiar con la ira.
  • Los jugadores trasladarán este ensayo de decisiones responsables tomadas en condiciones de ira al mundo real.
  • Adecuado para edades de 14 a adultos jóvenes.

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El juego Anger IQ educa a los jugadores sobre los peligros del pensamiento irracional asociado con la ira y les da práctica para evitarlos mediante el uso de un conjunto de principios para lidiar con la ira. Los jugadores trasladarán este ensayo de decisiones responsables tomadas en condiciones de ira al mundo real. Este uso combinado de TCC (terapia cognitivo-conductual) y teoría del aprendizaje social es particularmente eficaz.


Este juego es único en su enfoque y es una herramienta extremadamente eficaz que se utiliza sola o como complemento de las habilidades de control de la ira y otros métodos de entrenamiento que las personas han experimentado previamente. 


Objetivos de aprendizaje
Los jugadores aprenderán:


1. manejar la ira de manera reflexiva y no violenta;


2. que las decisiones tomadas con ira pueden provocar resultados peligrosos;


3. que culpar no es una opción para ayudar a controlar situaciones de enojo, y


4. métodos para reducir la ira


Adecuado para edades de 14 a adultos jóvenes.



Sobre la ira y las distorsiones cognitivas
Nuestras emociones tienen un impacto importante y de largo alcance en nuestras actitudes, decisiones y acciones. Las emociones positivas, como la felicidad y la esperanza, tienden a hacernos optimistas, mientras que las emociones negativas, como la tristeza y la incertidumbre, nos llevan al pesimismo.


Investigaciones recientes han establecido que una emoción negativa, la ira, tiene un impacto completamente diferente al de otras emociones negativas, a menudo con consecuencias desastrosas para la persona enojada y los demás. Esta investigación, además de mostrar que la ira genera optimismo, ha demostrado que la ira hace que las personas:


extremadamente optimista sobre el éxito de sus propias acciones,


deseosos de actuar con rapidez y descuidados en sus análisis de las situaciones que provocan el enfado. Las personas enojadas tienen más probabilidades de:


culpar a una persona en lugar de a la situación por el problema que causó el enojo,


ser demasiado optimista sobre la probabilidad de resultados positivos de la acción anticipada,


descontar, o incluso ignorar por completo, las posibilidades de que se produzcan resultados negativos, y


será más probable que utilice estereotipos y otros atajos cognitivos para tomar decisiones.


Es evidente que estos factores hacen que la persona enojada corra el riesgo de tomar decisiones malas y excesivamente arriesgadas. Lo anterior se aplica a la mayoría de las personas enojadas, no sólo a aquellas que son propensas a la ira o la violencia. La culpa juega un papel especialmente importante. Las personas enojadas sienten una necesidad urgente de asignar responsabilidad por el evento que causó la ira. La culpa causa más ira y la ira resulta en una culpa más intensa. La culpa y la ira se alimentan mutuamente en esta relación recursiva, lo que resulta en errores aún mayores causados ​​por los factores descritos anteriormente. Aprender habilidades para controlar la ira, como retrasar la acción contando hasta diez o hablar con uno mismo, puede ayudar a prevenir malas decisiones; sin embargo, el conocimiento directo de cómo la ira afecta el proceso de toma de decisiones puede brindar a las personas una herramienta extremadamente útil para evitar todos los errores enumerados anteriormente. El juego Anger IQ hace exactamente esto.



Fecha de publicación: mayo de 2012